Tu embarazo semana a semana. Semana 40 de embarazo

Semana 40 de embarazo

 ¡Quedan sólo unos días para ver la cara del bebé! A partir de la semana 40 el nacimiento es inminente. El bebé está ya preparado para salir en cualquier momento, por lo que las futuras madres deben tenerlo todo listo para salir e ir al hospital a dar a luz cuando empiecen los primeros síntomas. En esta semana, las medidas del bebé son de unos 50 cm y suele pesar ya sobre los 3 kg de media.

En este momento, el vérmix o grasa que cubre al bebé ya prácticamente ha desaparecido, y deberá protegerse con el contacto de la madre. Tiene pelo, y las uñas han crecido, de manera que una vez nazca también han de protegerse los dedos, y más adelante cortarle las uñas. Algunas madres primerizas se impacientan cuando en la semana 40 o 41 el bebé todavía no ha nacido, pero es algo bastante normal en el primer parto. Es tiempo de repasar todo aquello que se necesita para acudir al hospital, desde tener los papeles en regla, a la libreta de embarazo y aquella lista de cosas que las madres deben llevar consigo mientras están hospitalizadas.

Si pasada la semana 42 no hay señales de parto, es mejor acudir al médico, que nos realizará un chequeo y revisión completa, si bien todo está en la normalidad.

Semana 40 de embarazo

El parto ya está aquí...

Durante esta última semana, la futura madre se encuentra ya muy pesada, nerviosa y con ganas de ver a su pequeño. Es vital andar, relajarse, dormir y descansar, pues tras el parto la madre suele estar muy cansada por los esfuerzos hechos y la llegada de un nuevo ser. Las emociones están a flor de piel. En estos días, el bebé tiene menos espacio y se moverá menos, ante cualquier alarma o signo distinto, acudir al médico.

"Si pasada la semana 42 no hay señales de parto, es mejor acudir al médico, para que realice un chequeo y revisión completa."

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Exámenes en la semana 40

Prácticamente los exámenes exploratorios han finalizado hasta la llegada del parto. Si se acude al hospital o en la clínica privada pedimos hora realizarán una monitorización fetal o test basal, que suele ser común cuando estamos en la sala de parto. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la monitorización fetal es un método sencillo, fácil de realizar, no invasivo e inocuo, tanto para la madre como para el bebé. Esta monitorización mide la frecuencia cardiaca fetal, la variabilidad de la frecuencia cardiaca y marca si el parto debe adelantarse o esperar. Por otra parte, las exploraciones vaginales también son frecuentes en todo tipo de examen, pues da signos de cómo está el cuello del útero, ya que si está dilatado, la embarazada se quedará en el hospital para dar a luz.

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